Ante constantes denuncias por la reducción del peso del pan de batalla y cobros indebidos, el Viceministerio de Defensa de los Derechos del Usuario y Consumidor anunció la realización de verificaciones conjuntas con la Confederación Nacional de Panificadores Artesanos de Bolivia.

El viceministro Jorge Silva informó que se reforzarán los operativos para garantizar que cada unidad de pan pese los 60 gramos establecidos por normativa y se venda al precio oficial de 0,50 bolivianos. El acuerdo con los dirigentes panificadores apunta a proteger a los consumidores y promover la transparencia en el sector.

Durante una demostración, Silva exhibió dos piezas de pan: una que cumplía con el peso mínimo, y otra que evidenciaba una reducción significativa. “No todos los panificadores incumplen, pero hay quienes están afectando la imagen del sector, y eso debe terminar”, advirtió.

Las autoridades aseguraron que estos controles no buscan sancionar de forma indiscriminada, sino corregir prácticas que afectan directamente el bolsillo de las familias bolivianas. Se prevé que los operativos se realicen en mercados y panaderías de distintas regiones del país.