El conflicto entre el Gobierno y la Confederación Sindical de Choferes de Bolivia ingresó este miércoles en una fase de diálogo, luego de los bloqueos registrados en distintas rutas del país por demandas vinculadas al combustible y el estado de las carreteras.
La reunión, instalada poco después de las 09:00, se desarrolla en la Casa Grande del Pueblo con la participación de autoridades del Órgano Ejecutivo y representantes del sector transportista, en un intento por destrabar la tensión generada tras la jornada de protesta del martes.
Durante la apertura del encuentro, el ministro de Hidrocarburos, Marcelo Blanco, asumió un tono autocrítico y pidió disculpas al sector por los perjuicios ocasionados por la denominada “gasolina desestabilizada”. Asimismo, anunció que se iniciarán investigaciones para identificar a los responsables del problema y que estos serán sancionados “sin importar de qué gestión sean”.
El Gobierno busca encaminar una solución a las demandas de los choferes, que incluyen además el abastecimiento regular de combustible, compensaciones por daños mecánicos y mejoras en la red vial. Sin embargo, la dirigencia mantiene su postura de emergencia y condiciona cualquier acuerdo a la presencia del presidente Rodrigo Paz en la mesa de negociación.
En esa línea, el dirigente Lucio Gómez advirtió previamente que el sector podría abandonar el diálogo si no se cumple con esa exigencia, postura que fue respaldada por representantes de la federación de choferes de La Paz.
La reunión cuenta con la participación de los ministros de Obras Públicas, Mauricio Zamora; de la Presidencia, José Luis Lupo; y se prevé también la presencia del presidente Rodrigo Paz y del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza.
Mientras el Ejecutivo insiste en que las medidas de presión afectan a la economía nacional, reconoce al mismo tiempo la importancia del transporte en el movimiento productivo y comercial del país, en un contexto en el que el diálogo aparece como la principal vía de solución al conflicto.
