El Gobierno boliviano intensifica su lucha contra el narcotráfico concentrándose en el análisis de teléfonos, chips y contactos digitales para desarticular la organización criminal del uruguayo Sebastián Marset, cuya red continúa operando a pesar de los recientes golpes de las autoridades.
El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, explicó que los dispositivos electrónicos incautados en operativos recientes en Santa Cruz están aportando información clave. “Cada nuevo dato que extraemos de los equipos nos permite acercarnos más a desbaratar esta estructura. Hemos avanzado, pero aún queda mucho trabajo”, señaló.
La investigación combina inteligencia local con cooperación internacional, principalmente con la DEA de Estados Unidos y autoridades de Paraguay, Uruguay y Brasil. Justiniano subrayó que, aunque la captura de Marset el 13 de marzo constituyó un golpe importante, el narcotráfico transnacional mantiene operativos complejos y difíciles de interceptar: “Si se producen 100 toneladas de cocaína, entre 85 y 90 logran pasar.
La inteligencia estatal solo puede actuar sobre un porcentaje limitado”.Expertos legales destacan que la estrategia de Marset de no someterse a un juicio rápido en Estados Unidos responde a su intención de reducir posibles condenas, aunque con riesgos considerables.
Jorge Santistevan, coronel del Ejército en servicio pasivo, advirtió que la Fiscalía estadounidense podría aumentar los cargos, lo que derivaría en penas de 25 años o incluso cadena perpetua.
En Bolivia, las investigaciones aún no han reunido pruebas definitivas contra Marset, pero los indicios sobre su participación en redes internacionales de narcotráfico mantienen activas las pesquisas y los operativos de las autoridades.
