La Fuerza Aérea Paraguaya (FAP) activó un operativo de interdicción aérea tras detectar una avioneta con matrícula boliviana que ingresó sin autorización al espacio aéreo nacional, presuntamente vinculada a actividades ilícitas.
Según informó el comandante de la FAP, general del Aire Julio Fullaondo, la aeronave fue localizada luego de labores de inteligencia y seguimiento, con la intención de obligarla a aterrizar y permitir la intervención de un equipo táctico. No obstante, el piloto ignoró las órdenes de descenso y continuó su trayecto en dirección a la frontera con Brasil.
Ante la negativa del piloto y la cercanía del límite fronterizo, se activó el procedimiento establecido en la Ley 6.080, que autoriza el uso de disparos disuasivos. Las autoridades aclararon que estos tiros no se realizan contra la aeronave, sino con el objetivo de forzar su desviación y resguardar el control del espacio aéreo.
Durante la maniobra evasiva, la avioneta descendió a baja altura y realizó un aterrizaje momentáneo en un camino vecinal de la zona de Capitán Bado, a unos 15 kilómetros del casco urbano. En el lugar se aproximaron varios vehículos terrestres, lo que motivó que una aeronave Super Tucano efectuara disparos de amedrentamiento al suelo.
Tras esta acción, los vehículos se retiraron del área y la avioneta, sin apagar motores, volvió a despegar y retornó hacia territorio boliviano, bajo seguimiento aéreo permanente por parte de la FAP, que efectuó nuevos tiros de advertencia hasta su salida del espacio aéreo paraguayo.
La aeronave fue identificada como una Cessna 206 de matrícula boliviana, información que fue comunicada tanto a autoridades brasileñas como al centro de control aéreo de Bolivia, a fin de verificar si fue interceptada tras su ingreso al país.
La FAP reiteró que Paraguay no cuenta con una ley de derribo, por lo que solo se emplean medidas disuasivas, salvo en casos de legítima defensa ante una amenaza directa. Respecto a la carga, se presume que la avioneta intentaba descargar un cargamento ilícito, aunque el breve tiempo de aterrizaje —aproximadamente un minuto y medio— habría impedido la operación.
Un helicóptero UH-1, con personal táctico del CODI, fue desplegado para apoyar la intervención terrestre, sin lograr ubicar a los vehículos que se retiraron del lugar.
Fullaondo calificó el operativo como exitoso y destacó que este tipo de acciones se han intensificado, registrándose una interceptación aérea por semana, como parte del refuerzo de la vigilancia contra vuelos ilegales. Recordó además que el 31 de enero otra avioneta boliviana fue repelida y posteriormente incautada en Brasil con sustancias controladas.
