Cuando fue elegido Papa en marzo de 2013, el argentino Jorge Bergoglio marcó importantes hitos en la historia de la Iglesia católica.

Fue el primer pontífice latinoamericano, del continente americano y de todo el hemisferio sur.

De hecho, el papa Francisco fue el primer no europeo en convertirse en obispo de Roma desde la muerte de Gregorio III en el año 741.

Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936 y fue el mayor de cinco hermanos.

Sus padres habían huido de su Italia natal escapando del fascismo.

Le gustaba bailar tango y, como buen argentino, amaba el fútbol. Era hincha del club San Lorenzo, una pasión que mantuvo toda su vida.

A los 21 años Bergoglio estuvo cerca de la muerte. Tuvo una infección respiratoria grave por la que debieron extirparle parte del pulmón derecho. Esto lo dejó vulnerable por el resto de su vida a las infecciones respiratorias.

Jorge Mario Bergoglio subió al trono de San Pedro decidido a cambiarlo.

Para dar ejemplo, fue un Papa sin lujos que eligió no vivir en el Palacio Apostólico del Vaticano -que incluye a la Capilla Sixtina-, sino en la residencia de Santa Marta, al lado, donde vivía en un pequeño departamento de tres ambientes.

Creía que cualquier otra cosa sería vanidad.