La Fiscalía continúa con la investigación por la muerte de dos comunarios durante los enfrentamientos con policías en el desbloqueo del botadero de Cotapachi, en Quillacollo. Un efectivo policial, que admitió haber disparado, permanece aprehendido, mientras las pesquisas también analizan la posible participación de comunarios armados.

“El policía, quien resultó herido durante los hechos y fue asistido por sus compañeros, reconoció haber utilizado su arma de fuego mientras era agredido”, informó Osvaldo Tejerina, fiscal departamental de Cochabamba. Hasta el momento, las autoridades no han logrado identificar quién disparó contra el personal policial, aunque se cuenta con información de que algunos comunarios portaban armas de fuego.

Tejerina explicó que todavía no se han recuperado las armas ni los proyectiles, lo que dificulta establecer con precisión el origen de los disparos. “Se debe determinar el tipo de calibre y la correspondencia entre los proyectiles y las armas para esclarecer los hechos. No se descarta la participación de más de un efectivo policial”, indicó.

El examen forense reveló que los impactos de bala en las víctimas afectaron principalmente partes blandas del cuerpo, complicando la recolección de los proyectiles.

El policía implicado permanece internado en la Caja Nacional tras resultar con múltiples heridas: según el Ministerio Público, presentaba 33 perdigones distribuidos en extremidades, tronco y rostro, algunos de los cuales fueron extraídos mediante cirugía. La Fiscalía prevé imputarlo por homicidio en las próximas horas, mientras las investigaciones continúan para esclarecer todas las responsabilidades.