
El expresidente Evo Morales rechazó este jueves las acusaciones del Ejecutivo que lo señalan como uno de los presuntos impulsores de los bloqueos que se extendieron por 53 días en el país, y denunció que el Gobierno estaría incurriendo en actos de “provocación” contra sectores sociales.
En contacto con la radio cocalera RKC, Morales afirmó que se estaría amenazando con procesar y detener a dirigentes que participaron en las movilizaciones, lo que —a su juicio— constituye una forma de persecución política.
“Ahora siguen provocando, quieren meter a la cárcel a dirigentes que impulsaron las movilizaciones”, expresó el exmandatario.
El líder cocalero sostuvo además que el descontento social se incrementó por lo que calificó como “mentiras y engaños” del Gobierno, lo que derivó en la radicalización de algunos sectores que llegaron a exigir la renuncia de (Paz).
Morales explicó que el origen del conflicto estuvo vinculado al rechazo a la ley 1720 y señaló que la Central Obrera Boliviana (COB) fue la primera en convocar a las movilizaciones, mientras que el sector del trópico se habría sumado posteriormente tras un ampliado.
En ese contexto, aseguró que está dispuesto a responder ante cualquier proceso judicial en su contra. “Que me procesen, vamos a demostrar mi inocencia. En Bolivia no se respeta a los expresidentes como en otros países”, manifestó.
Crisis por combustibles
Respecto a la escasez de carburantes, Morales cuestionó que se haya responsabilizado a las protestas por la falta de suministro, señalando que incluso durante el conflicto persistían las filas en distintas regiones del país.
Según dijo, la problemática del combustible es estructural y no fue resuelta tras la finalización de las movilizaciones. “Terminó el conflicto y el problema del combustible continúa”, añadió.







