El expresidente Evo Morales afirmó que el Gobierno boliviano estaría “forzando una guerra civil” con su “política neoliberal”, en el marco de las recientes protestas y bloqueos registrados en el país, en una entrevista concedida a la agencia AFP desde su refugio en la región del Chapare, en Cochabamba.
Morales, quien permanece en esa zona desde hace meses para evitar una orden de aprehensión en su contra por un proceso de trata de personas que él rechaza, sostuvo que las movilizaciones responden a una “sublevación contra el modelo neoliberal y el Estado colonial”, y aseguró que el conflicto social “va a continuar”.
El exmandatario atribuyó al Gobierno del presidente Rodrigo Paz la responsabilidad por la crisis y las protestas, y afirmó que la situación se estabilizó tras la intervención estatal y la aplicación de medidas de excepción.
Durante la entrevista, Morales también negó tener intención de negociar su situación personal y afirmó: “No me voy a rendir”, al tiempo de advertir que cualquier intervención en el Chapare podría generar resistencia por parte de sus seguidores.
Respecto a las acusaciones en su contra por el delito de trata agravada, calificó el proceso como “político” y rechazó los señalamientos, asegurando que forman parte de una campaña de desprestigio.
Consultado sobre el futuro del país, el exmandatario señaló que, de no resolverse la crisis económica, podrían mantenerse las movilizaciones sociales, y planteó como posible salida una convocatoria a nuevas elecciones, aunque negó haber pedido la renuncia del presidente.
