expresidente de Bolivia, Evo Morales, puso en duda el operativo que derivó en la captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset y sugirió que el procedimiento podría esconder elementos aún no esclarecidos.

Durante su programa dominical, Morales calificó la operación como “muy sospechosa” y planteó interrogantes sobre si la detención fue realmente una captura o si se trató de una posible entrega del prófugo. En ese marco, también insinuó que el gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira habría actuado bajo presión internacional.

El exmandatario sostuvo que las autoridades bolivianas ya tenían información sobre el paradero de Marset desde hace tiempo, incluso desde la gestión del expresidente Luis Arce. Sin embargo, afirmó que la operación se concretó luego del encuentro entre Paz y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, durante la cumbre denominada Escudo de las Américas.

En ese contexto, Morales insinuó que la decisión de detener y trasladar rápidamente al narcotraficante podría haber respondido a exigencias del gobierno estadounidense. Según dijo, esa situación habría derivado en lo que calificó como una “traición” hacia Marset.

Asimismo, cuestionó la presunta participación de la Drug Enforcement Administration (DEA) en el operativo y afirmó que la intervención de organismos extranjeros en acciones dentro del país podría significar una pérdida de soberanía para Bolivia.