La escasez de diésel mantiene en crisis al sector del transporte, que asegura enfrentar un escenario incluso más complejo que el vivido durante los bloqueos de carreteras. Ante esta situación, el Transporte Federado 16 de Noviembre se declaró en estado de emergencia y exigió al Gobierno una solución inmediata al problema del abastecimiento de combustibles.
El ejecutivo del sector, Bismark Daza, afirmó que, pese a que las carreteras ya fueron despejadas y el tránsito se normalizó, la falta de combustible impide la reactivación de las operaciones.
“Lamentablemente estamos peor que antes y eso hay que decírselo al presidente. Hemos estado 57 días parados, el transporte ha estado secuestrado en la ciudad. Se normaliza, no hay bloqueos, pero no hay diésel. Estamos mal”, manifestó.
El dirigente explicó que la crisis ha reducido significativamente la capacidad operativa del sector. Indicó que el transporte pesado trabaja apenas al 30% de su capacidad, mientras que el transporte público alcanza alrededor del 50%.
“De 10 buses salen 3. ¿Cómo vamos a trabajar? Estamos quebrados económicamente”, sostuvo, al señalar que la falta de combustible continúa afectando el normal desarrollo de las actividades.
Daza añadió que las pérdidas económicas se agravan debido a que muchos transportistas mantienen obligaciones con entidades financieras y compromisos tributarios que no pueden cumplir por la disminución de ingresos.
Asimismo, lamentó que, tras más de un mes de afectaciones al sector, no exista una respuesta efectiva para resolver la crisis ni responsables por los perjuicios ocasionados. En ese contexto, reiteró el pedido de una solución definitiva al abastecimiento de combustibles para garantizar la normalización del servicio de transporte.
