EL SAÓ, TRADICIÓN VIVA Y MOTOR ECONÓMICO EN PAURITO

El saó, palmera nativa del oriente boliviano, se ha convertido en símbolo cultural y económico de la comunidad de Paurito, ubicada en el Distrito 14 de Santa Cruz de la Sierra. De sus hojas se elaboran sombreros, canastas, adornos y ramos religiosos que forman parte de la identidad cruceña y que, además, generan ingresos para cientos de familias artesanas.

La tradición de tejer saó ha sido transmitida de generación en generación, principalmente por mujeres que han encontrado en este oficio no solo una fuente de sustento, sino también un medio para preservar sus raíces. Paurito es reconocido como la “capital del sombrero de saó”, y sus productos son comercializados tanto en ferias y mercados de Santa Cruz como en comunidades menonitas que representan un público importante para las artesanas.

El impacto económico del saó es significativo: se estima que más del 80% de los pobladores de Paurito dependen directa o indirectamente de esta actividad. Las temporadas religiosas, especialmente el Domingo de Ramos, marcan los picos de mayor demanda, cuando ramos y tejidos tradicionales se vuelven imprescindibles en la vida cultural y espiritual de los cruceños.

Sin embargo, esta actividad enfrenta serios desafíos. Las artesanas denuncian la reducción de áreas de recolección debido a los avasallamientos y asentamientos ilegales en la zona protegida de la palmera de saó, que abarca 758 hectáreas. A ello se suman las inundaciones en época de lluvias, que dificultan el acceso a las palmeras y provocan la escasez de materia prima en momentos claves para la producción.

Pese a estas dificultades, las tejedoras y organizaciones locales trabajan por la defensa del territorio y la preservación de la palmera, respaldadas por normas como la Ley Nacional 3491 de 2006 y la ordenanza municipal que declara al área como protegida. Además, asociaciones de artesanas buscan fortalecer la producción, garantizar el acceso sostenible a la materia prima y consolidar al saó como parte esencial del patrimonio cultural cruceño.

El saó no es solo una fibra natural: es historia, identidad y economía. En Paurito, cada sombrero y cada tejido representan la resistencia de una tradición que se niega a desaparecer y que sigue tejiendo futuro para su gente.