El respaldo público que el exviceministro de Tierras Alejandro Almaraz expresó a favor del empresario y candidato a la presidencia Samuel Doria Medina enfadó al gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho,su principal socio político en la alianza Unidad. 

Previamente, el empresario publicó en Facebook un mensaje celebrando el apoyo de Almaraz, pero horas después lo eliminó, tras la reacción airada de Camacho.

En declaraciones a la prensa, Doria Medina sostuvo que recibe respaldos de distintas personas y sectores, pero que estos no condicionarán su plan de gobierno. 

“Muchas personas están apoyando y eso no significa que vaya a cambiar mi programa o mi forma de pensar. Si me apoyan, bienvenidos los apoyos, pero mi forma de pensar no va a cambiar”, afirmó, insistiendo en que su proyecto contempla “cambios profundos” tras dos décadas de crisis y confrontación política.

El respaldo de Almaraz

Alejandro Almaraz, abogado, docente universitario y exautoridad del gobierno de Evo Morales, argumentó su decisión de votar por Doria Medina por dos razones. Primero, “la urgencia que compartimos la gran mayoría de los bolivianos de librarnos del gobierno autoritario del MAS” y la necesidad de concentrar el voto en el candidato mejor posicionado. Segundo, la percepción de “menos riesgos de regresión en logros” del proceso de cambio, especialmente en el plano formal, como la Constitución Política del Estado.

Almaraz también destacó la presencia en la lista legislativa de Unidad de figuras como Cecilia Requena, “una de las pocas voces ambientalistas en el parlamento”; Toribia Lero, “una de las pocas voces auténticamente indígenas”; y Juan del Granado, a quien valoró por su trayectoria democrática.

Camacho y líderes cruceños, en contra

La reacción más dura llegó de Camacho, quien calificó a Almaraz como “delincuente masista” y aseguró que jamás aceptará su apoyo. “La Alianza Unidad continúa firme en su posición sobre los avasallamientos y la toma de tierras; no lo permitiremos y habrá cárcel para los avasalladores”, advirtió. 

El gobernador añadió que, cuando recuperen la democracia, Almaraz y “todos los delincuentes avasalladores” deberán rendir cuentas por el daño al modelo productivo cruceño.

Desde el ámbito cívico, el vicepresidente del Comité Pro Santa Cruz, Agustín Zambrana, lanzó un mensaje directo: “Señor Almaraz, Usted es la desgracia que no olvidaremos para la propiedad privada en Bolivia. Persiguió a bolivianos para despojarlos de sus tierras y entregarlas al tráfico de sus ‘interculturales’… No venga ahora a meter sus manos sucias en este proceso electoral”.

En la misma línea, Stello Cochamanidis, presidente del Comité pro Santa Cruz, calificó a Almaraz de “nefasto para Santa Cruz y para toda Bolivia” y lo acusó de impulsar políticas que destruyeron el aparato productivo regional.

Incluso Jorge Tuto Quiroga, adversario político de Unidad, ironizó sobre la situación: “Si quieren tener ese apoyo, allá ellos, nosotros contentos con tener el apoyo de Leopoldo Fernández, de Látigo Rodríguez en Sucre y Paola Aguirre en Santa Cruz”.

El antecedente de las tensiones con Santa Cruz

Almaraz fue viceministro de Tierras entre 2006 y 2010, en la primera gestión de Evo Morales. Desde ese cargo impulsó la reforma agraria con un enfoque en la redistribución y titulación colectiva de tierras para comunidades indígenas, lo que derivó en fuertes enfrentamientos con sectores productivos y cívicos de Santa Cruz.

Entre los casos más recordados figura el operativo de saneamiento en Alto Parapetí (2008), donde intentó titular 157.000 hectáreas a favor de comunidades guaraníes y fue retenido por ganaderos, entre ellos Ronald Larsen. También denunció públicamente al entonces presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz Branko Marinkovic, por supuesta apropiación ilegal de tierras y protagonizó controversias por el anuncio —luego desmentido por otro funcionario— de desalojos de colonos brasileños en San Ignacio de Velasco.

Para el empresariado cruceño, sus acciones formaron parte de un plan para debilitar el modelo productivo regional; para sectores indígenas y afines al MAS, representaron un avance histórico en la justicia agraria. Su legado sigue dividiendo opiniones, y ahora, a pocos días de las elecciones, su respaldo a Doria Medina reabre viejas heridas en la política nacional.

FUENTE: EL DEBER