DIEZ JÓVENES DE RINCÓN DE PALOMETAS ESTARÍAN EN LA GUERRA TRAS FALSA OFERTA DE EMPLEO

La incertidumbre y la desesperación se apoderan de las familias de al menos diez jóvenes de la comunidad Rincón de Palometas, en el departamento de Santa Cruz. Según denuncian sus familiares, los jóvenes fueron captados mediante falsas promesas de empleo en Rusia y terminaron involucrados en la guerra que mantiene ese país con Ucrania.

Los familiares relataron que un hombre llegó hasta la plaza principal de la comunidad y convenció a varios jóvenes de viajar al extranjero con la promesa de trabajar como albañiles, plomeros y obreros de la construcción. La oferta incluía un pago inicial de 5.000 dólares y un salario mensual de 2.700 dólares.

Sin embargo, una vez en Rusia, la situación cambió por completo.

«Ellos fueron llevados para trabajar en construcción. Ya estando allá les hicieron firmar un contrato en ruso que no entendían y quedaron comprometidos por un año», relató la madre de uno de los jóvenes.

Según los testimonios, los familiares identifican a dos presuntos reclutadores: Amador Méndez y José Luis, ambos de nacionalidad boliviana y, presuntamente, procedentes de Santa Cruz. Aseguran que fueron ellos quienes organizaron los trámites, gestionaron la obtención de los pasaportes en un corto tiempo y trasladaron a los jóvenes desde la Terminal Bimodal para emprender el viaje al exterior.

De acuerdo con la denuncia, el primer grupo de cinco personas partió el 8 de marzo y, posteriormente, otros cuatro jóvenes viajaron en distintas fechas, hasta sumar entre nueve y diez personas de la misma comunidad.

Las familias aseguran que las primeras fotografías enviadas por los jóvenes mostraban que habían cambiado su ropa de trabajo por uniformes militares y sus herramientas por armas, una situación que despertó la alarma entre sus seres queridos. Desde entonces, la comunicación fue cada vez más esporádica hasta desaparecer por completo.

Una de las madres indicó que la última vez que habló con su hijo fue el 20 de mayo, mientras que la esposa de otro de los afectados señaló que perdió contacto con él el 19 de mayo. Desde esas fechas, ninguno de los familiares ha vuelto a recibir llamadas o mensajes.

«Lo único que pedimos es que las autoridades nos ayuden a traerlos de regreso. No sabemos si están bien, si siguen con vida o qué les ha pasado», expresó una de las mujeres afectadas.

La esposa de uno de los jóvenes también pidió a otros bolivianos no dejarse engañar por ofertas laborales similares.

«No vayan. Nosotros queremos que nos devuelvan a nuestros familiares. Que las autoridades nos ayuden», manifestó entre lágrimas.

Como parte de su pedido de auxilio, los familiares exhibieron fotografías de los jóvenes junto a carteles con la frase «Fueron engañados, no olvidados», con el objetivo de visibilizar el caso y exigir una investigación que permita identificar y procesar a los responsables del presunto reclutamiento.

Mientras esperan una respuesta oficial, las familias insisten en que el Estado boliviano gestione el paradero de los jóvenes, impulse las acciones diplomáticas necesarias para su retorno y profundice las investigaciones sobre una posible red dedicada a captar ciudadanos con falsas ofertas de trabajo para enviarlos al conflicto armado.