La falta de gasolina y diésel obliga a los conductores a dedicar gran parte de su jornada a buscar combustible. Las estaciones reciben cantidades limitadas y sin información clara sobre cuándo llegará el próximo cargamento, mientras las filas se mantienen desde hace varias semanas.

Conseguir combustible se ha convertido en una tarea que puede consumir varias horas para los conductores. Desde hace semanas, las filas se repiten en diferentes estaciones de servicio y quienes necesitan gasolina o diésel aseguran que deben recorrer varios puntos antes de encontrar disponibilidad.

La situación no solo está marcada por los tiempos de espera, sino también por la incertidumbre. Los usuarios afirman que llegan a los surtidores sin saber si conseguirán cargar combustible, cuánto tiempo tendrán que esperar o cuándo llegará la siguiente cisterna.

En el caso del diésel, transportistas aseguran que la llegada del producto es irregular. Cuando una estación recibe una carga, el combustible puede agotarse en pocas horas y la reposición no necesariamente se produce de inmediato.

“Desde ayer no llega. A las dos de la tarde se acabó y de ahí ya no llegó”, contó un conductor, quien explicó que los trabajadores de los surtidores tampoco pueden precisar cuándo recibirán una nueva carga.

Los transportistas sostienen que los volúmenes que llegan a algunas estaciones son insuficientes frente a la demanda. Mencionan que determinadas cargas pueden estar entre 10.000 y 20.000 litros, una cantidad que se consume rápidamente y deja nuevamente a los conductores a la espera.

Para quienes realizan viajes largos, el problema es todavía mayor. Algunos transportistas aseguran que las cantidades que consiguen cargar no siempre permiten completar sus recorridos.

“600 litros por camión no alcanza para un viaje largo”, señaló uno de los afectados.

La falta de gasolina también obliga a los conductores a cambiar su rutina. En lugar de dirigirse directamente a una estación cercana, muchos optan por recorrer distintos puntos de abastecimiento en busca de combustible.

Una conductora relató que había visitado entre cinco y seis surtidores durante una misma mañana, sin lograr resolver rápidamente la necesidad de cargar gasolina.

“Este debe ser el quinto o sexto surtidor al que voy en el transcurso de la mañana”, relató, visiblemente molesta por el tiempo perdido.

Otros usuarios contaron experiencias similares. Algunos reciben información de que determinada estación todavía tiene gasolina, pero al llegar descubren que el combustible ya se agotó.

Un conductor relató que pasó por dos estaciones ubicadas en la avenida Centenario antes de dirigirse a otro surtidor donde le aseguraron que todavía había gasolina. Sin embargo, cuando llegó, la carga acababa de terminarse.

“Me dijeron que todavía había y cuando llegué justo se terminó cuando estábamos cerca”, explicó.

Las extensas filas están teniendo consecuencias que van más allá de la pérdida de tiempo. Los conductores aseguran que deben permanecer durante horas dentro de sus vehículos, reorganizando sus actividades diarias alrededor de la búsqueda de combustible.

“Ahora hay que desayunar, almorzar y cenar” dentro del vehículo, relató una de las personas afectadas, quien cuestionó que esta situación se haya convertido en algo habitual.

“Esto deja de ser calidad de vida”, agregó.

Los usuarios consideran que el problema está relacionado con una reducción en los volúmenes que llegan a las estaciones y reclaman mayor información sobre el proceso de distribución.

“Me parece que no está llegando lo que siempre tenía que llegar. Creo que está llegando poco”, manifestó otro conductor.

Transportistas y usuarios coinciden en que la incertidumbre es uno de los principales problemas. No solo enfrentan filas prolongadas, sino que tampoco cuentan con información precisa que les permita saber qué estaciones recibirán combustible y en qué momento.

Mientras esta situación se repite en distintos puntos, los conductores piden que se normalice el abastecimiento de gasolina y diésel para dejar atrás las jornadas marcadas por recorridos de un surtidor a otro y largas horas de espera para conseguir combustible.

FUENTE: RED UNO