Un operativo para frenar el ingreso de presuntos «jukus» al cerro Posokoni terminó en tragedia. Dos militares y dos trabajadores de la Empresa Minera Huanuni fallecieron tras un enfrentamiento en el que se utilizó dinamita y un posterior deslizamiento hacia una bocamina.
La madrugada del domingo, el silencio del cerro Posokoni fue interrumpido por explosiones, gritos y una tragedia que terminó cobrando cuatro vidas. Dos militares y dos trabajadores de la Empresa Minera Huanuni murieron mientras participaban en un operativo para frenar el ingreso de un numeroso grupo de presuntos ladrones de minerales al principal yacimiento de esta empresa estatal, en el municipio de Huanuni, Oruro.
El hecho ocurrió cerca de las 00:30, cuando personal de la Empresa Minera Huanuni recibió una alerta sobre el ingreso de entre 80 y 100 personas al cerro Posokoni. Ante la magnitud del grupo, se solicitó apoyo a una patrulla militar de la Agrupación Táctica Pagador para intentar evitar el robo del mineral.
Sin embargo, el operativo terminó en tragedia.
Según el comandante de la Segunda División del Ejército, coronel Willians Revuelta, durante la intervención los presuntos «jukus» utilizaron dinamita para enfrentar a los militares y trabajadores. En medio del repliegue, el terreno cedió inesperadamente en un sector donde existía una bocamina, provocando que parte del contingente cayera desde una altura aproximada de 30 metros.
El Comando General del Ejército confirmó el fallecimiento del sargento inicial de Topografía Cristian Quispe Beltrán, del Regimiento de Infantería Andina 25 Tocopilla, y del sargento segundo de Música Jhonatan Abdul Condori Mamani, del Regimiento de Infantería 22 Mejillones. También perdieron la vida dos trabajadores de la Empresa Minera Huanuni, cuyas identidades aún no habían sido confirmadas oficialmente.
Además, al menos nueve personas resultaron heridas, dos de ellas de gravedad. Entre los lesionados se encuentra el subteniente Cristian Medrano Suárez, quien recibe atención médica especializada.
La tragedia volvió a poner sobre la mesa la creciente violencia que rodea al robo de minerales en Huanuni, un delito que, según las autoridades, se ha fortalecido por el alto valor de los minerales en el mercado.
El gobernador de Oruro, Edgar Sánchez, reveló que antes del hecho ya había solicitado al Gobierno el envío de más efectivos policiales y militares debido al incremento de la inseguridad en el distrito minero.
Tras lo ocurrido, la Gobernación, Comibol, la Gerencia de la Empresa Minera Huanuni, el Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros, la Alcaldía y otras instituciones sostuvieron una reunión de emergencia para definir un plan integral de seguridad.
Entre las medidas propuestas figura declarar al cerro Posokoni como zona restringida, reforzar la presencia de militares y policías e investigar a las redes dedicadas a comercializar mineral extraído de manera ilegal.
El gobernador Sánchez señaló que el robo de minerales no solo pone vidas en riesgo, sino que también ocasiona un fuerte impacto económico. Solo en Huanuni, las pérdidas por esta actividad ilícita ascienden a 24 millones de dólares al año, mientras que la minería ilegal representa una reducción de entre el 30% y el 40% en la recaudación minera del Estado.
Mientras las investigaciones avanzan para establecer responsabilidades, la tragedia en Posokoni deja nuevamente al descubierto que la disputa por el control del mineral continúa cobrando vidas y se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la seguridad en el distrito minero de Huanuni.
