
La crisis por combustible en Bolivia sigue afectando al sector productivo. La escasez de diésel mantiene paralizadas actividades agrícolas, retrasa la logística de transporte y genera pérdidas económicas significativas. Productores, transportistas y exportadores advierten que la situación podría impactar en la producción de alimentos y en la economía nacional.
Este lunes, productores de arroz y soya de la región de San Juan, en el norte de Santa Cruz, bloquearon una carretera y tomaron un pozo petrolero en protesta por la falta de combustible. La medida evidencia la gravedad de la situación, pues los tractores permanecen inactivos en plena época de preparación de terrenos.
Elsa Coca, productora de arroz, explicó que la escasez de diésel detiene las siembras y complica cumplir con los cronogramas agrícolas. “No hay diésel, estamos parados, estábamos preparando la tierra para arroz”, afirmó. Isidro, operador de maquinaria pesada, coincidió en que la falta de combustible afecta directamente la producción.
El viceministro de Políticas de Industrialización, Luis Siles, reconoció que actualmente no se logra cubrir la demanda del sector agropecuario y aseguró que el Gobierno planea resolver la escasez como máximo hasta octubre. Indicó que se busca priorizar el suministro de diésel al sector agrícola, resaltando su importancia estratégica para la alimentación de la población.
En paralelo, YPFB convocó a una reunión con los productores afectados. Hasta las últimas horas del lunes, se esperaba un pronunciamiento sobre los acuerdos alcanzados en el encuentro.
Oswaldo Barriga, presidente de la Cámara de Exportadores, Logística y Promoción de Inversiones de Santa Cruz (Cadex), alertó sobre las consecuencias económicas de la escasez: “Ocho de cada diez camiones están detenidos en colas de cinco a seis días. Más de 11.000 camiones parados generan pérdidas superiores a 2 millones de dólares diarios para la economía nacional”.
Barriga agregó que toda la cadena productiva está afectada y que hasta julio las exportaciones cayeron en más de 500 millones de dólares. La falta de diésel no solo limita la producción agrícola, sino también la logística y el transporte de mercancías, aumentando la presión sobre la economía y los mercados locales.







