
En esta segunda vuelta electoral, millones de bolivianos acudirán nuevamente a las urnas. El sistema electoral boliviano, regulado por la Ley 026 del Régimen Electoral, establece tres tipos de voto: válido, blanco y nulo. Sin embargo, solo el voto válido incide en el resultado final.
Se considera voto válido cuando la o el elector marca con claridad una sola opción dentro del espacio asignado en la papeleta. Los votos blancos y nulos se contabilizan de manera separada únicamente con fines estadísticos y no influyen en el porcentaje que define al ganador.
El recuento de votos se realiza inicialmente en cada mesa por los jurados electorales. Primero se clasifican las papeletas en tres grupos —válidos, blancos y nulos— y luego se cuentan los votos válidos de cada candidatura. Los resultados se registran en el acta de escrutinio y cómputo, que posteriormente es enviada al Tribunal Electoral Departamental para el cómputo oficial.
En resumen, el voto válido es el que decide el futuro político del país. Los votos blancos y nulos solo reflejan la participación ciudadana, pero no inciden en la definición de ganadores.






