La Central Obrera Boliviana (COB) endureció su postura frente al Gobierno y anunció que no participará en la reunión convocada por el Ministerio de Trabajo para este viernes 8 de mayo, en el marco de un escenario marcado por el inicio de movilizaciones en el país.
La determinación fue asumida por la dirigencia sindical, que cuestiona la legitimidad de la autoridad que impulsa el encuentro y descarta cualquier acercamiento en esas condiciones. El pronunciamiento se dio en puertas del Ministerio de Trabajo, donde representantes del ente matriz expresaron su rechazo a la convocatoria.
El Gobierno había planteado la reunión como un intento de reactivar el diálogo con el sector obrero, sin la inclusión del empresariado. Sin embargo, la COB decidió no asistir y ratificó su línea de presión en defensa de sus demandas.
Desde la organización también se emitieron críticas a la gestión gubernamental, señalando supuestos incumplimientos de acuerdos previos y denunciando medidas que consideran contrarias a los intereses de los trabajadores.
Entre los puntos observados, la COB manifestó su rechazo a cualquier modificación de la Ley General del Trabajo, así como a posibles incrementos en el precio de los combustibles. Además, advirtió sobre la reducción de espacios sindicales dentro del Ministerio.
En este contexto, la organización confirmó el inicio de protestas escalonadas a nivel nacional y llamó a la unidad del movimiento obrero. No descartó una radicalización de las medidas si no se atienden sus demandas, en un conflicto que podría escalar en los próximos días.
