
La Central Obrera Boliviana (COB) activó este martes un estado de emergencia, en respuesta a recientes declaraciones del Ejecutivo que podrían afectar la economía de las familias bolivianas. El llamado central de la organización es claro: el Gobierno debe trabajar de la mano con el pueblo y garantizar unidad nacional.
El secretario ejecutivo, Mario Argollo, afirmó que la COB está dispuesta al diálogo, pero se mantendrá vigilante frente a decisiones sobre combustibles, subsidios y otras medidas económicas. “No buscamos confrontación, sino cooperación. Queremos que cualquier decisión se tome escuchando a la ciudadanía”, sostuvo.
El dirigente enfatizó la importancia de cumplir las promesas electorales y de que las políticas económicas se implementen de manera consensuada y técnica, evitando impactos negativos en la población.
Argollo también subrayó que la COB no actuará de forma rígida, sino que espera que el Ejecutivo convoque a la central para intercambiar propuestas y construir soluciones conjuntas. “Nuestro objetivo es un país donde las políticas públicas reflejen las necesidades reales de la gente y fortalezcan la patria”, concluyó.







