
La Policía Boliviana ejecutó un operativo nacional para identificar y cerrar comisarías que funcionaban de manera irregular, algunas incluso usadas para extorsionar a la población.
Según el informe institucional, estas unidades no contaban con autorización oficial y operaban al margen de los procedimientos establecidos. La institución aclaró que todas las comisarías legalmente habilitadas continúan atendiendo con normalidad y bajo la normativa vigente.
La Policía afirmó que la decisión busca transparentar sus servicios, prevenir abusos y fortalecer la confianza ciudadana. Además, pidió a la población informarse únicamente por canales oficiales para evitar desinformación.







