China dio un paso histórico en la movilidad aérea urbana al emitir las primeras licencias comerciales para taxis voladores autónomos, marcando el inicio formal de la operación de vehículos aéreos no tripulados para pasajeros y estableciendo un referente regulatorio a nivel mundial.
La Administración de Aviación Civil de China (CAAC) otorgó este mes permisos a dos empresas locales, permitiéndoles ofrecer servicios de transporte con aeronaves tipo drone de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL). Estas autorizaciones habilitan a los operadores para realizar vuelos comerciales en rutas predeterminadas, bajo estrictos estándares de seguridad y regulación.Entre las compañías beneficiadas se encuentra Guangzhou EHang Intelligent Technology Co. Ltd. (EHang), reconocida por su innovación en movilidad aérea urbana.
Las aeronaves aprobadas son totalmente autónomas, eléctricas y diseñadas para transportar personas sin piloto a bordo, principalmente en trayectos cortos dentro de áreas urbanas y periurbanas. Su funcionamiento combina navegación automatizada avanzada con sensores que garantizan la seguridad de los pasajeros.
La decisión regulatoria surge tras exhaustivas evaluaciones de sistemas de control de vuelo, normativas de seguridad y capacidad operativa, situando a China como uno de los primeros países en el mundo —y posiblemente el primero— en autorizar este tipo de servicios comerciales.
Las licencias especifican rutas, límites de altitud y entornos controlados donde estos taxis voladores podrán operar.
Expertos y autoridades destacan que esta medida no solo impulsa la industria de la movilidad aérea avanzada en China, sino que también marca el inicio de una nueva etapa en el transporte urbano global.
Aunque en un inicio los servicios se orientarán a turismo, recorridos panorámicos y trayectos cortos, se espera que esta innovación abra oportunidades para soluciones de traslado en ciudades congestionadas y otras aplicaciones urbanas.
Analistas internacionales subrayan que la regulación de taxis voladores representa un avance hacia economías de baja altitud, en las que la automatización de servicios aéreos y la logística rápida podrían redefinir la infraestructura de transporte en las próximas décadas.
