
Con un mensaje centrado en la inclusión y la dignidad de los más vulnerables, la Catedral Metropolitana de Santa Cruz fue escenario este Jueves Santo de una celebración especial que puso en el centro a enfermos, adultos mayores y personas con discapacidad.
La Eucaristía, presidida por Estanislao Dowlaszewicz, resaltó el sentido profundo del servicio cristiano como una práctica diaria y comprometida. Durante su homilía, el prelado subrayó que el ejemplo de Jesús, reflejado en el lavatorio de los pies, interpela a los creyentes a vivir una fe activa, cercana y solidaria.
Más allá del rito, la jornada se convirtió en un espacio de encuentro y acompañamiento, donde los asistentes pudieron sentirse acogidos y valorados dentro de la comunidad eclesial. La reflexión planteada invitó a dejar de lado la indiferencia y asumir un rol más humano frente a las necesidades del prójimo.
Así, en el inicio de la Semana Santa, la Iglesia local reafirmó su llamado a construir una sociedad más empática, donde el servicio no sea una excepción, sino una forma de vida.







