LA PAZ, BOLIVIA – El Gobierno de Bolivia y los Estados Unidos de América consolidan un histórico acercamiento diplomático mediante el envío de cuatro delegaciones de alto nivel en un periodo de apenas 70 días. Este movimiento marca el fin de casi dos décadas de relaciones mínimas y abre una hoja de ruta centrada en la seguridad, la economía y el fortalecimiento institucional.
La delegación más reciente, encabezada por la exfiscal Shanna Batten y representantes de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Cumplimiento de la Ley (INL), sostuvo reuniones clave con la Fiscalía General del Estado. El objetivo es restablecer mecanismos de lucha conjunta contra el crimen organizado, la corrupción y el tráfico de sustancias controladas, bajo principios de transparencia y legalidad.
El despliegue estadounidense en los últimos dos meses ha cubierto tres frentes vitales:
- Económico: Representantes de la DFC y EXIM Bank evaluaron en diciembre inversiones en infraestructura, energía y agricultura.
- Seguridad: El 12 de enero, misiones técnicas analizaron un posible nuevo acuerdo marco antidroga, evaluando incluso el retorno de la cooperación operativa internacional.
- Político: Funcionarios del Senado de EE. UU., junto a la jefa de misión Debra Hevia, se reunieron esta semana con el vicepresidente Edmand Lara y el sector privado en La Paz y Santa Cruz.
El viceministro de Defensa Social, Ernesto Justiniano, enfatizó la importancia de recuperar la confianza internacional para el intercambio de inteligencia. Por su parte, el canciller Fernando Aramayo confirmó desde el Foro de Davos que la meta de ambos gobiernos es formalizar el retorno de embajadores durante el presente año 2026.
Este relanzamiento de las relaciones, iniciado tras la investidura del presidente Rodrigo Paz, posiciona a Bolivia como un socio estratégico renovado en el Cono Sur, buscando dejar atrás el aislamiento diplomático de las últimas décadas.
