
Bolivia vive un momento crucial en su historia política con la próxima posesión del presidente electo Rodrigo Paz, programada para este sábado 8 de noviembre en la ciudad de La Paz. A menos de 24 horas del cambio de mando, el país recibe a una amplia representación de la comunidad internacional, evidenciando el interés global por la estabilidad democrática y el rumbo político que adoptará la nueva administración.
Entre las delegaciones que arribaron durante la madrugada se encuentran representantes de Perú, Costa Rica, Argentina y de la Secretaría General Iberoamericana. La presencia de Estados Unidos, encabezada por el vicesecretario de Estado Christopher Landau, adquiere un significado especial en el contexto de la reapertura de relaciones diplomáticas y cooperación internacional tras años de tensiones políticas. Landau resaltó la importancia de fortalecer la relación bilateral en áreas estratégicas como comercio, inversión, educación y desarrollo tecnológico, y subrayó que su visita busca abrir un canal de diálogo sostenido con el nuevo gobierno.
Además de Estados Unidos, participan representantes de Turquía, Portugal, Alemania, Japón, España, Chile, Panamá, China, Ecuador y Brasil, sumando hasta ahora 20 delegaciones presentes. La Cancillería boliviana informó que de 90 invitaciones cursadas a gobiernos y organismos multilaterales, más de 50 confirmaron asistencia, un reflejo del reconocimiento internacional al proceso democrático boliviano y al papel del país en la región.
El acto central, que se realizará en la plaza Murillo, incluirá honores militares y un recorrido del presidente electo por el centro histórico de La Paz. Entre los mandatarios sudamericanos que confirmaron su presencia se destacan Santiago Peña (Paraguay), Daniel Noboa (Ecuador), Javier Milei (Argentina), Gabriel Boric (Chile) y Yamandú Orsi (Uruguay), consolidando la relevancia política y diplomática del evento.
Analistas señalan que la amplia participación internacional marca un punto de inflexión en la proyección de Bolivia hacia el fortalecimiento institucional, la cooperación multilateral y la apertura a nuevas oportunidades de desarrollo económico. La visita de altos representantes de gobiernos extranjeros y organismos internacionales no solo simboliza respaldo a la transición democrática, sino también una apuesta por la construcción de alianzas estratégicas que impulsen la estabilidad y el crecimiento del país en el mediano y largo plazo.







