
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, vuelve al cargo después de más de dos décadas con la experiencia y madurez necesarias para enfrentar los retos actuales en la lucha contra el narcotráfico. Su prioridad es fortalecer la transparencia y obtener datos precisos sobre la producción de cocaína en Bolivia.
Justiniano explicó que los primeros objetivos de su gestión son claros: determinar cuánta hoja de coca llega al mercado ilegal, actualizar el factor de conversión de coca a cocaína y calcular el potencial anual de producción de esta droga. “Sin estos datos se trabaja a ciegas; no se puede evaluar la gestión ni compararnos con estándares internacionales”, afirmó.
El viceministro criticó la falta de transparencia en la administración anterior, que ocultó información clave proporcionada por la cooperación internacional. Asimismo, defendió la cooperación con agencias internacionales sin comprometer la soberanía del país. “Cuando Bolivia expulsó a la DEA, perdimos acceso a información vital. La lucha antidroga requiere recursos, inteligencia y coordinación global”, sostuvo.
Sobre la presencia de cárteles y el narcotráfico, Justiniano señaló que Bolivia debe dejar de ser un territorio atractivo para estas organizaciones. “No basta con incautar droga; hay que atacar la raíz del problema: la producción ilegal de cocaína”, recalcó, recordando que solo se logra incautar entre el 10% y 15% de lo producido a nivel mundial.
En el ámbito operativo, el viceministro encontró limitaciones importantes, como helicópteros sin combustible, falta de repuestos y dudas sobre la operatividad de los radares. También anunció la revisión de los trámites de combustibles y sustancias controladas para eliminar corrupción y agilizar procedimientos.
Justiniano destacó la necesidad de trabajar con los productores legales de coca, considerándolos aliados estratégicos. “El enemigo común es el narcotráfico; con diálogo y transparencia avanzaremos juntos”, aseguró.
Finalmente, prometió fortalecer la coordinación con las Fuerzas Armadas y la FELCN, enfocándose en reducir la producción de cocaína como eje central de la estrategia nacional. “A los narcotraficantes les decimos: Bolivia dejará de ser un refugio cómodo. A la población, que esta lucha nos involucra a todos”, concluyó, subrayando que su gestión se guiará por la honestidad, el diálogo y la transparencia.
FUENTE: EL DEBER







