La reciente eliminación del subsidio a los combustibles permitió a Bolivia ahorrar cerca de 400 millones de dólares en poco más de un mes, según un informe del Ministerio de Hidrocarburos. La medida impactó de manera directa en el consumo interno de diésel y gasolina, generando un alivio significativo para las finanzas públicas.

El documento oficial señala que el consumo diario de diésel se redujo de 50.000 a 25.000 barriles, mientras que el de gasolina cayó de 50.000 a 35.000 barriles. Este cambio evidencia un ajuste inmediato en la demanda tras la modificación de los precios y la eliminación de la subvención estatal.

Impacto en la economía y las reservas

La reducción del consumo permitió disminuir el gasto público destinado a la importación de hidrocarburos, mejorando la situación fiscal del país. Además, las reservas de dólares en el sistema financiero pasaron de 51 millones en noviembre de 2025 a 504 millones al cierre de enero, fortaleciendo la liquidez y la disponibilidad de divisas.

Gracias a este incremento, los ahorristas ahora pueden retirar hasta 1.000 dólares, luego de casi dos años de restricciones en el acceso a moneda extranjera. Las autoridades destacan que la medida no solo genera ahorro fiscal, sino que también contribuye a un mejor flujo de divisas y estabilidad económica.

Debate social y económico

A pesar de los beneficios fiscales, la eliminación del subsidio continúa generando opiniones encontradas en distintos sectores del país. Mientras el Gobierno resalta los ahorros y la racionalización del consumo, analistas y organizaciones sociales evalúan los impactos económicos y sociales sobre la población, especialmente en el transporte y los sectores vulnerables.

El Ministerio de Hidrocarburos subraya que los datos reflejan un cambio en los hábitos de consumo y un avance hacia una gestión más sostenible de los recursos energéticos del país, marcando un hito en la política de ajuste fiscal y control del gasto público.