Eusebio Pinto dejó sorprendidos a los presentes durante el acto de graduación de su hija Amelia en el nivel inicial del colegio Narciso Cáceres de la comunidad de Thihumayu al presentarse con un enjambre de abejas alrededor de su cuello.
El apicultor sabía que quizás no lo dejaran desfilar con sus “abejas” si avisaba con antelación, así que se arriesgó y llegó con ellas sin decir nada, dejando sorprendidos y asustados algunos de los presentes. Pinto dijo que su intención era transmitir un mensaje: las abejas son amigas; no son malas, no pican si no se las molesta o se las ataca. Hay que cuidar la naturaleza y los insectos.
Eusebio se dedica a la apicultura desde hace 15 años, pero desde hace siete se ha “apasionado” con esa labor de acercarse más a las abejas. El hombre es productor de miel, propóleo y asesora a quienes necesitan “asistencia de manejo” para aprender la actividad.







