
El analista político Emilio Rodas calificó el acto de entrega de credenciales al presidente electo Rodrigo Paz y al vicepresidente electo Edman Lara, realizado en la Casa de la Libertad de Sucre, como un evento de carácter protocolar y simbólico que marca el inicio formal de la transición democrática en Bolivia.
Durante una entrevista con Radio Actualidad, Rodas destacó que este tipo de ceremonias son necesarias para consolidar los procesos institucionales, aunque consideró que, en esta oportunidad, el acto refleja un cambio en la configuración del poder político.
“Hoy vuelve a ponerse en vigencia un simbolismo republicano, pero seguimos siendo un Estado Plurinacional. Es una transición democrática que se está dando como corresponde”, afirmó el analista.
Rodas señaló que, a diferencia de anteriores posesiones presidenciales, en las que predominaba la presencia de movimientos sociales e indígenas, en esta ocasión se evidencia un retorno a los símbolos republicanos tradicionales y una mayor influencia de los sectores empresariales.
“Estamos pasando de un poder corporativo social a un poder corporativo empresarial y elitista. Esa será la característica de esta nueva etapa”, añadió.
Respecto al papel del vicepresidente electo, Edman Lara, el analista sostuvo que su influencia podría verse limitada en el ejercicio del gobierno, pese a haber sido un factor clave para captar el voto popular.
“Edman Lara ha sido un importante imán para el voto de los sectores populares, pero su peso político dentro de la gestión será marginal. La toma de decisiones estará concentrada en el entorno del presidente y su alianza con sectores empresariales y políticos tradicionales”, explicó Rodas.
Asimismo, advirtió que el nuevo gobierno podría apoyarse en alianzas con figuras políticas del centro y la derecha, como Gloria Medina y Jorge “Tuto” Quiroga, para consolidar una mayoría parlamentaria.
Finalmente, Rodas interpretó los gestos simbólicos del acto en Sucre —como la elección de la Casa de la Libertad y la estética más occidental— como una señal de cambio en la narrativa política del país.
“Estos simbolismos son parte de un relato histórico que busca reinstalar ciertos valores republicanos, pero dentro de un Estado que sigue siendo plurinacional y democrático”, concluyó.







