Laura Rodríguez, quien se identificó como mejor amiga de Vanessa Higazy durante varios años, publicó un video en redes sociales en el que abordó aspectos delicados del pasado de su examiga y cuestionó la denuncia presentada contra un pastor, generando repercusión en medios y plataformas digitales.
En la grabación, Rodríguez relató que su amistad con Higazy incluyó viajes, actividades religiosas y momentos familiares, y afirmó que decidió pronunciarse públicamente para aclarar lo que considera una manipulación de la verdad. Según su relato, Vanessa habría sufrido presuntamente una agresión sexual por parte de un familiar cuando tenía entre 11 y 12 años, un hecho que, según Rodríguez, habría marcado su desarrollo emocional y generado episodios de depresión, bulimia y pensamientos suicidas durante la adolescencia.
La testigo aseguró que en su declaración judicial, brindada como parte del caso de Higazy contra el pastor denunciado, mencionó antecedentes relacionados con esa agresión y otros incidentes, incluyendo la difusión de fotos íntimas por parte de un expareja en la adolescencia. Rodríguez criticó que estas situaciones, a su juicio, no estén siendo investigadas en profundidad por las autoridades, y subrayó que la raíz del sufrimiento de Vanessa podría estar vinculada a estos eventos de su infancia y adolescencia.
En el video, Rodríguez hizo un llamado a Higazy a “decir la verdad” y buscar ayuda profesional para superar los traumas del pasado, asegurando que los hechos que motivan la denuncia contra el pastor no serían la causa principal de su dolor. También cuestionó publicaciones recientes en redes sociales y videos subidos por Higazy, señalando que habrían reflejado emociones de despecho o frustración relacionadas con la situación personal de la joven.
Hasta el momento, ni Vanessa Higazy ni sus abogados se han pronunciado públicamente sobre las declaraciones de Rodríguez. Tampoco se ha registrado un comentario oficial por parte del pastor involucrado en el caso. El video ha generado debate en redes sociales y medios locales, mientras los procesos judiciales continúan su curso bajo el principio del debido proceso y la reserva legal de las investigaciones en curso.
Esta declaración añade un nuevo capítulo a un caso que ya había captado la atención pública, al tiempo que evidencia la complejidad de abordar denuncias sensibles en el ámbito judicial y mediático, donde la protección de las víctimas y la búsqueda de la verdad deben equilibrarse cuidadosamente.
