A POCAS HORAS DEL DUELO ENTRE   ARGENTINA Y CROCIA

La Albiceleste enfrentará a Croacia en el que confía que sea su penúltimo escalón hacia la gloria. Después de una victoria épica por penales sobre Países Bajos, no hay tiempo para celebraciones extensas y ya quedan pocas horas para el duelo en el estadio Lusail. El plantel solo tuvo tres entrenamientos en total, que sirvieron para recuperar piernas y poner a punto a los tocados que para otra cosa.

El domingo la práctica fue cerrada a la prensa y allí volvió a entrenarse con normalidad Ángel Di María, quien está muy bien y podría ir desde el comienzo. Para un adversario como este y, sobre todo, para una instancia tan significativa, volver a contar con el número 11 será fundamental. Su energía fue muy importante en el segundo tiempo de la prórroga ante la Naranja y su habilidad en el uno contra uno puede servir para abrir una defensa sólida como la croata.

El rosarino no pudo estar en los dos choques de eliminación directa y, aunque el seleccionado mutó para no sufrir demasiado su ausencia, está claro que su jerarquía y su experiencia serán vitales en esta recta final. Además, pocos futbolistas del planeta tienen tantas ganas como él de alcanzar el máximo trofeo. Si es titular, regresaría el 4-3-3 de los primeros partidos, el sistema táctico más utilizado por Scaloni.

Contra Países Bajos cambió a un 3-5-2 (o 5-3-2) para imitar el plan rival y funcionó. La Selección tuvo la disciplina para adaptarse a ese nuevo esquema y dominó el juego en casi todo momento. Solo unos minutos desconcertantes en el final la privaron de una victoria más tranquila. Pero Argentina demostró que puede jugar de este modo y quizás sea una variante para repetir, aunque con Di María recuperado y sin Marcos Acuaña parece difícil.

Croacia es un conjunto que no saldrá a disputarle la posesión, como sí lo hizo la Naranja. Su principal fortaleza es la defensa y el juego interior de Luka Modric. Con esas armas ha eliminado a Brasil y así volverá a plantarse frente al otro gigante sudamericano. Sí podría servir sumar piernas en el centro del campo para controlar a Modric y al mismo tiempo poder generar mayor juego asociado.

Si eso busca, podría jugar Leandro Paredes. Así, Enzo Fernández quedaría más liberado para asociarse entre líneas con Alexis Mac Allister y jugar mucho más hacia adelante, su principal virtud. En tanto, Rodrigo De Paul, quien hizo un gran esfuerzo para jugar desde el comienzo el último viernes, tendría menos obligaciones en el retroceso. El número 7 está mejor y su entrega está asegurada, como de costumbre.

En la ofensiva, hay una fija: Julían Álvarez y Lionel Messi. Es una dupla que encontró un funcionamiento natural extraordinario. Ambos mezclan a la perfección, porque la movilidad incansable del atacante de Manchester City genera espacios y al mismo tiempo la da opciones al número diez. Contra una defensa tan cerrada y bien trabajada como la croata, el caos de la dinámica argentina podría ser la clave. Lautaro Martínez puede sumarse al equipo si el entrenador para un 4-3-1-2.

En defensa tampoco hay demasiadas dudas, más allá de las dos bajas obligadas por suspensión: Gonzalo Montiel y Marcos Acuña. Los centrales serán Nicolás Otamendi, uno de los mejores del torneo en su puesto, y Cristian Romero, quien está cada vez más firme. En los laterales, jugarán Nahuel Molina, quien viene de su mejor actuación internacional, y Nicolás Tagliafico.

Con el probable 4-4-2 o 4-3-3 dependiendo de cómo esté Fideo Di María, Argentina saldría con: Emiliano Martínez; Molina, Romero, Otamendi, Tagliafico; De Paul, Fernández, Mac Allister, Paredes/Di María/Martínez; Messi y Álvarez.

ESPN