El expresidente cuestionó al Ejecutivo luego de que Washington mantuviera a Bolivia entre los países que no demostraron avances suficientes en sus compromisos antidrogas. El reporte también reconoce una mejora en la cooperación bilateral y plantea la posibilidad de una nueva evaluación si se registran resultados durante el próximo año.

El expresidente Evo Morales volvió a cuestionar al Gobierno de Rodrigo Paz luego de conocerse el informe de Estados Unidos sobre la situación de Bolivia en la lucha contra el narcotráfico.

El documento estadounidense mantiene al país entre los Estados que, de acuerdo con la evaluación de Washington, no cumplieron de manera demostrable con sus compromisos internacionales de lucha contra las drogas.

Entre las observaciones mencionadas figuran el crecimiento de los cultivos de coca y los problemas relacionados con la corrupción, que, según el informe, continúan representando obstáculos para las investigaciones y para las acciones destinadas a combatir las organizaciones vinculadas al tráfico de drogas.

A partir de este reporte, Morales lanzó duras acusaciones contra la actual administración. El exmandatario calificó al Gobierno de Paz como “corrupto y narcotraficante”, una afirmación que corresponde a su posición política y que no constituye una conclusión textual del informe estadounidense.

El reporte de Washington también hace referencia a una mejoría en la relación bilateral con Bolivia. Entre los avances identificados se encuentran la reanudación de la cooperación policial y la extradición de Sebastián Marset, hechos que muestran una mayor coordinación entre ambos países en materia de seguridad y lucha contra el narcotráfico.

Sin embargo, Estados Unidos sostiene que estos avances todavía deben estar acompañados por resultados concretos. Bolivia tendrá que demostrar progresos en la reducción de la producción ilícita de drogas y en el combate contra la corrupción vinculada a este fenómeno.

Washington dejó abierta la posibilidad de revisar la situación boliviana en el próximo periodo, en función de los resultados que presente el Gobierno durante el siguiente año.

El informe vuelve así a colocar la política antidrogas de Bolivia en el centro del debate, mientras las conclusiones de Estados Unidos son utilizadas por Morales para cuestionar la gestión de Paz y por el Gobierno para enfrentar uno de los principales desafíos de su agenda de seguridad.