El encuentro reúne a expertos nacionales e internacionales en Santa Cruz para analizar alternativas frente a la falta de dólares, la escasez de combustibles y las dificultades para producir e invertir. La jornada concluirá con una propuesta de medidas para los próximos 24 meses.

Con un llamado a dejar atrás los diagnósticos y avanzar hacia decisiones concretas, este viernes se desarrolla en Santa Cruz de la Sierra el Foro Económico Cainco 2026, organizado por la Cámara de Industria, Comercio, Servicios y Turismo de Santa Cruz (Cainco) bajo la consigna “Reconstruir sin ensayar: Bolivia no tiene margen para probar suerte”.

El encuentro parte de una realidad que, según el sector empresarial, ya está suficientemente identificada: escasez de dólares, inflación, dificultades en el abastecimiento de combustibles y obstáculos para la producción y la inversión. El desafío planteado por Cainco es transformar ese diagnóstico en acciones que puedan ejecutarse, tener responsables y ser evaluadas.

A diferencia de anteriores ediciones, el foro apuesta por un formato más orientado al intercambio de propuestas. Las exposiciones de especialistas internacionales son complementadas con espacios de conversación en los que se busca determinar qué medidas pueden aplicarse en Bolivia, cuánto tiempo requerirían y cómo se podrían medir sus resultados.

Expertos internacionales presentan experiencias

Entre los invitados se encuentra Piero Ghezzi, exministro de Producción de Perú, quien expone sobre las llamadas Mesas Ejecutivas, una experiencia de coordinación entre el sector público y privado destinada a identificar y resolver trabas que afectan a determinadas actividades productivas.

También participa Raphael Bergoeing, expresidente de la Comisión Nacional de Evaluación y Productividad de Chile, con una presentación enfocada en productividad y en la necesidad de establecer prioridades al momento de implementar reformas.

El tercer expositor internacional es Xavier Sala-i-Martín, economista y catedrático de la Universidad de Columbia, quien aborda aspectos relacionados con el crecimiento económico, la competitividad y la innovación.

La metodología del foro contempla que, después de cada exposición, se desarrollen conversaciones para analizar cómo esas experiencias pueden ser adaptadas a las condiciones de la economía boliviana.

Cainco busca diez decisiones prioritarias

Uno de los principales resultados que pretende alcanzar el encuentro es la elaboración del Libro Blanco de la Recuperación Económica de Bolivia, documento que reunirá 10 decisiones consideradas prioritarias para los próximos 24 meses.

La propuesta busca que cada medida esté acompañada por responsables, plazos e indicadores, con el objetivo de que su cumplimiento pueda ser verificado y no quede únicamente como una declaración de intenciones.

El presidente de Cainco, Jean Pierre Antelo, plantea que Bolivia debe superar la etapa de identificar sus problemas y avanzar hacia soluciones de fondo, dejando de lado medidas aisladas o de corto plazo.

La institución empresarial considera que el momento económico exige continuidad en las políticas y capacidad de ejecución para generar condiciones que permitan recuperar la producción, atraer inversiones y mejorar el acceso a divisas y combustibles.

Participación del Gobierno

El foro también cuenta con la participación de autoridades nacionales. El ministro de Economía, Christian Morales, forma parte del programa mediante una entrevista, mientras que el presidente Rodrigo Paz tiene prevista una intervención durante el cierre de la jornada.

La presencia del Ejecutivo incorpora al debate la visión gubernamental sobre las medidas que deben aplicarse para enfrentar la actual situación económica.

El encuentro se desarrolla en un contexto marcado por presiones sobre el tipo de cambio, dificultades para acceder a dólares, problemas en el suministro de combustibles y reclamos del sector privado por mejores condiciones para producir e invertir.

Con el Libro Blanco como resultado esperado, Cainco busca que el foro no termine solamente con un diagnóstico de la crisis, sino con una hoja de ruta que establezca qué hacer, quién debe hacerlo, en qué plazo y cómo medir si las medidas funcionan.