El analista José Luis Santistevan plantea modificar las actuales reglas para agilizar el ingreso de gasolina y diésel por parte de operadores privados. Entre sus propuestas están reducir la burocracia, delimitar las competencias de la ANH y revisar los costos tributarios que dificultan la importación.

Ante las dificultades que persisten en el abastecimiento de gasolina y diésel, el analista José Luis Santistevan planteó una serie de cambios normativos que, a su criterio, permitirían hacer efectiva la importación privada de combustibles y ampliar las alternativas de suministro en el país.

Santistevan considera que uno de los principales obstáculos se encuentra en la cantidad de procedimientos que deben cumplir los operadores interesados en importar carburantes. Por ello, propone revisar el tratamiento que actualmente reciben la gasolina y el diésel dentro del régimen de sustancias controladas.

El analista sostiene que estos productos deberían contar con un procedimiento específico para su importación comercial, sin eliminar los controles destinados a prevenir actividades ilícitas. Según su planteamiento, la fiscalización puede mantenerse, pero evitando trámites que terminen retrasando el ingreso legal de combustible.

Otro de los puntos centrales de su propuesta es establecer una responsabilidad más clara para la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Santistevan considera que esta institución debería concentrar las funciones relacionadas con la autorización de importaciones, la verificación de calidad y la supervisión de la comercialización.

Asimismo, plantea diferenciar el combustible importado por empresas privadas del producto que forma parte de la cadena estatal de hidrocarburos. De esta manera, los operadores particulares podrían desarrollar la importación como una actividad comercial bajo reglas previamente establecidas.

El analista también identifica los aranceles y otros impuestos como uno de los factores que pueden elevar el costo del combustible importado. A su criterio, mientras los operadores privados deban asumir una carga tributaria elevada, tendrán dificultades para competir con los precios vigentes en el mercado nacional.

Santistevan cuestiona que, pese a la aprobación de disposiciones destinadas a permitir la importación privada, todavía existan obstáculos para que esta alternativa funcione de manera efectiva.

Por ello, considera necesario que el Gobierno realice una revisión integral de las normas y establezca un mecanismo más sencillo, transparente y definido para la importación de carburantes.

El planteamiento surge en medio de las dificultades de abastecimiento que afectan al transporte y otros sectores productivos, que reclaman una distribución más regular de gasolina y diésel. Para Santistevan, una modificación normativa acompañada de decisiones concretas podría contribuir a ampliar las fuentes de provisión y reducir la presión sobre el mercado nacional.