Ante el clima de tensión y conflictividad que atraviesa el país, la Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo lanzaron una convocatoria urgente a autoridades provinciales y municipales para participar en un “Pacto Social por la Paz y la Reconciliación”, con el objetivo de evitar una escalada de violencia y promover espacios de diálogo.

La invitación fue oficializada mediante un pronunciamiento conjunto difundido este miércoles, en el que ambas instituciones expresan su preocupación por las consecuencias que podría generar la actual situación de conflicto en Bolivia.

Según el documento, la iniciativa busca encontrar alternativas que permitan reducir la tensión social y construir consensos que sirvan de base para restablecer puentes entre los distintos actores involucrados en la crisis.

La convocatoria pone especial énfasis en las ciudades de La Paz, El Alto y las provincias del departamento paceño, regiones donde se registra una alta conflictividad en las últimas semanas.

La Iglesia Católica y la Defensoría del Pueblo señalaron que el propósito del encuentro es generar espacios de reciprocidad y complementariedad para avanzar hacia soluciones pacíficas, evitando que las diferencias profundicen las divisiones en la sociedad boliviana.

Asimismo, exhortaron a todos los sectores involucrados a deponer actitudes que obstaculicen una salida dialogada al conflicto y a participar del encuentro con voluntad de entendimiento y reconciliación.

“No permitamos que la violencia nos arrebate la esperanza de construir una sociedad justa y armoniosa”, señala parte del pronunciamiento.

El documento está suscrito por el secretario general de la Conferencia Episcopal Boliviana y obispo de El Alto, monseñor Giovani Arana, y por el defensor del Pueblo, Pedro Callisaya.

La convocatoria surge en un contexto marcado por movilizaciones, bloqueos y una creciente polarización política y social, situación que ha motivado llamados de distintos sectores para priorizar el diálogo como mecanismo de solución a los conflictos.