
La tensión social se mantiene en la ruta hacia los Yungas debido a la movilización de varios sectores que insisten en la atención de un conjunto de demandas consideradas urgentes para la región.
Entre los principales reclamos figura el abastecimiento de combustibles, además de las afectaciones atribuidas a la denominada gasolina desestabilizada, que estaría generando dificultades en el transporte y la actividad productiva. A ello se suma la exigencia de mejora inmediata de las carreteras que conectan La Paz con las zonas tropicales del departamento.
La Federación Agroecológica de Comunidades Interculturales Alto Beni – Palos Blancos (Faecab) también forma parte de las protestas y ratificó su pedido de anulación de la Ley 1720, relacionada con la conversión de tierras pequeñas a medianas. La organización sostiene que sus solicitudes no han sido atendidas por las autoridades competentes.
En paralelo, una marcha indígena que salió desde Pando hace tres semanas con las mismas reivindicaciones llegó a Caranavi y anunció que continuará su avance hacia la ciudad de La Paz.
El conflicto ya empieza a sentirse en los accesos a la sede de gobierno. En la tranca de Urujara el tránsito es limitado y predomina el paso de transporte público proveniente de los Yungas, mientras que en la Terminal de Minasa se suspendieron las salidas hacia el norte del departamento, afectando la conexión con Caranavi, Palos Blancos, Alto Beni y regiones del Beni.







