
El cara a cara entre Otto Ritter y Juan Pablo Velasco, candidatos a la Gobernación de Santa Cruz, estuvo marcado por una mezcla de propuestas y confrontación directa, reflejando la tensión de una contienda que llega muy ajustada a la segunda vuelta.
El debate, organizado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) en predios de la Fexpocruz, formó parte de una jornada nacional con encuentros simultáneos. Aunque el esquema planteado buscaba priorizar ideas, el intercambio fue subiendo de tono a medida que avanzaron los bloques temáticos.
Velasco, representante de la alianza Libre, inició con una postura firme al exigir disculpas hacia su candidata a vicegobernadora, Paola Aguirre, y luego centró su discurso en su perfil empresarial. Defendió que su experiencia en el sector privado puede traducirse en generación de empleo y dinamización económica desde el ámbito público, apostando por una visión moderna de gestión.
En contraste, Ritter apeló a su trayectoria política y planteó un enfoque más estructural. Insistió en su propuesta de impulsar un desarrollo a gran escala para el departamento, con obras y proyectos que, según afirmó, permitirían una expansión sostenida de la economía y la creación masiva de empleos.
Las diferencias se hicieron evidentes cuando Ritter cuestionó la factibilidad de algunas iniciativas de su rival, como un sistema de transporte rápido entre Montero y la capital cruceña. Velasco respondió defendiendo la consistencia de su programa, asegurando que cuenta con propuestas formales y alternativas de financiamiento.
Uno de los momentos más comentados surgió a partir de un cruce sobre referencias históricas, lo que desvió momentáneamente el debate hacia un terreno menos programático y generó repercusión en redes sociales.
En materia ambiental, Velasco propuso el uso de bonos de carbono como una oportunidad para generar recursos y proteger el entorno, mientras que Ritter sostuvo que ese tipo de mecanismos ya están contemplados en su plan, insistiendo en la falta de novedad en las propuestas de su oponente.
La tensión aumentó cuando Ritter puso en duda las alianzas políticas de Velasco, sugiriendo vínculos cuestionables. El candidato de Libre evitó profundizar en ese terreno y trató de retomar el eje en las propuestas, llamando a un debate basado en la verdad y el respeto.
El encuentro dejó en evidencia dos estilos opuestos: uno enfocado en innovación y gestión empresarial, y otro basado en experiencia política y planificación territorial. Con una diferencia mínima en la primera vuelta, el escenario sigue abierto y cada intervención se vuelve clave en la recta final hacia el balotaje.







