El Gobierno de Bolivia definió una posición institucional frente a la decisión de Chile de instalar barreras físicas en su frontera norte, remarcando el respeto a la soberanía del país vecino y apostando por la reactivación del diálogo bilateral.

El canciller Fernando Aramayo indicó que la medida responde a una política interna del Ejecutivo encabezado por José Antonio Kast, orientada al control migratorio y la seguridad, por lo que no corresponde una objeción por parte de Bolivia.

La autoridad enfatizó que ambos países mantienen comunicación activa y adelantó que se encuentran en una etapa próxima a reinstalar una mesa de trabajo, con el objetivo de retomar temas de interés común dentro de la agenda bilateral.

En cuanto al marco jurídico, Aramayo precisó que las acciones adoptadas por Chile no afectan el Tratado de 1904, al ejecutarse dentro de su jurisdicción territorial.

Desde el Ejecutivo boliviano se señaló que el enfoque estará centrado en fortalecer los canales diplomáticos y abordar de manera conjunta los desafíos en materia de seguridad y migración, evitando escenarios de confrontación y priorizando mecanismos de cooperación entre ambos Estados.