
Un simple cartel pegado en la puerta encendió la mecha. En una de las sucursales de Pollos Kiky apareció un letrero contundente: “NO SE ADMITEN THERIANS”.
La imagen no tardó en circular y dividir opiniones. Algunos aplauden la medida argumentando que se trata de “orden interno” o “normas privadas del local”. Otros la califican de innecesaria, provocadora y discriminatoria.
¿Es una política formal de la cadena o una decisión aislada? Hasta el momento no hay un comunicado oficial que explique el alcance real de la restricción, pero el debate ya está servido.
El término “therian” se asocia a personas que se identifican espiritualmente o psicológicamente con animales. En redes, la discusión explotó entre quienes consideran que se trata de una expresión de identidad personal y quienes creen que es una tendencia que no debería trasladarse a espacios comerciales.
Mientras tanto, la pregunta queda flotando:
¿Está un negocio en su derecho de seleccionar a quién deja entrar?
¿O estamos frente a una línea roja en materia de inclusión?
Pollos Kiky todavía no se pronuncia. Pero el letrero ya hizo lo suyo, convertir una puerta de vidrio en el centro de un debate que promete seguir ardiendo.







