
Exson Zapata Segovia, sentenciado por sicariato y catalogado por la Policía como un reo de extrema peligrosidad, volvió a colocarse en el centro de la atención judicial luego de lanzar graves acusaciones durante una audiencia cautelar realizada tras su más reciente recaptura en Santa Cruz.
El hombre, conocido como el “rey de las fugas” por haber escapado en reiteradas ocasiones de distintos centros penitenciarios del país, fue presentado ante la jueza Ximena Flores el 31 de enero, cuando el Ministerio Público solicitó su traslado inmediato al penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en La Paz.
Durante su intervención ante la autoridad judicial, Zapata Segovia aseguró que, luego de ser interceptado por efectivos policiales en la zona del Cambódromo, fue trasladado hasta un departamento de su propiedad, ubicado en inmediaciones del octavo anillo. Según su versión, en ese lugar los policías habrían retirado 50.000 dólares en efectivo. El acusado describió el dinero como cinco fajos de 10.000 dólares cada uno, aunque no precisó su procedencia.
La captura se produjo el 29 de enero, en el marco de un operativo policial activado por información relacionada con una supuesta transacción ilegal de armas. En ese contexto, patrullas especializadas interceptaron un vehículo Toyota Sprinter en el que viajaban cuatro personas. Entre los ocupantes se encontraba Zapata Segovia, quien debía cumplir una condena de 30 años de prisión en la cárcel de El Abra, en Cochabamba.
Los antecedentes del sentenciado revelan un historial marcado por evasiones reiteradas. Tras ser recluido en El Abra en 2024 por un caso de sicariato, logró escapar del recinto. En 2025 fue recapturado y enviado al penal de Cantumarca, en Potosí, del cual también huyó. Posteriormente fue localizado en Brasil y devuelto al país, aunque nuevamente logró fugar del penal cochabambino el pasado 5 de enero.
Durante la audiencia cautelar, Zapata Segovia fue más allá y afirmó que habría actuado como informante policial, insinuando que esa supuesta relación le habría permitido evadir los controles penitenciarios en varias oportunidades.
Tras escuchar las declaraciones, la jueza dispuso su reclusión inmediata en el penal de Chonchocoro, considerando el riesgo que representa y la reiteración de fugas. Asimismo, ordenó al Ministerio Público abrir una investigación para verificar las circunstancias de la aprehensión y las denuncias formuladas por el acusado contra los efectivos policiales.
Desde la Policía se rechazaron de manera categórica las acusaciones y se las calificó como infundadas, señalando que provienen de un interno con amplio prontuario criminal, que utiliza este tipo de versiones para intentar desacreditar a las fuerzas del orden.
Informes oficiales describen a Zapata Segovia como un interno altamente peligroso y detallan que, en una de sus evasiones, logró debilitar la infraestructura de su celda, descender desde un segundo nivel con sábanas, sortear alambres de púas y abandonar el penal con apoyo externo.
Actualmente, el sentenciado permanece recluido en Chonchocoro bajo un régimen especial de seguridad, mientras avanzan las investigaciones ordenadas por la autoridad judicial.







