
El presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, afirmó que la lucha contra la corrupción ha comenzado a mostrar resultados con la detención de varios exfuncionarios, aunque reconoció que el desafío principal sigue siendo llegar a los niveles más altos de poder donde, según dijo, se protegen redes organizadas dentro del propio Estado.
Durante sus declaraciones, el mandatario señaló que las acciones judiciales emprendidas hasta ahora han permitido encarcelar a responsables directos, pero advirtió que muchos de ellos no serían los verdaderos articuladores del sistema corrupto. “Se ha detenido a cabecillas de grupos, pero todavía no a quienes manejan todo desde arriba”, sostuvo, al remarcar que existe una estructura diseñada para frenar cambios y garantizar impunidad.
Paz explicó que este entramado responde a intereses creados que buscan mantener un aparato estatal paralizado, lo que convierte la lucha contra la corrupción en una tarea de alto riesgo para quienes impulsan transformaciones. En ese marco, recordó el asesinato de Mauricio Aramayo, a quien describió como un aliado cercano en Tarija, y aseguró que su muerte estuvo relacionada con su rechazo a un soborno.
“Fue asesinado por no ceder a la corrupción. No aceptó una coima y lo mataron. Ese es el nivel de violencia al que se enfrentan quienes deciden hacer lo correcto”, expresó el jefe de Estado.
Finalmente, el presidente reiteró que el Gobierno continuará enfrentando sin concesiones a redes criminales, mafias y grupos corruptos, con el objetivo de recomponer el funcionamiento del Estado y avanzar en un proceso de ordenamiento institucional con miras a 2026.







