Bolivia y Estados Unidos avanzan en las gestiones para reponer sus embajadores después de casi dos décadas sin representación diplomática plena, informó el canciller boliviano, Fernando Aramayo. El objetivo, según el funcionario, es concretar este proceso “a la brevedad posible”.

Desde septiembre de 2008, ambos países no cuentan con embajadores en sus capitales. La ruptura se produjo cuando el gobierno de Evo Morales expulsó al representante estadounidense por supuestas intromisiones en asuntos internos, y la Casa Blanca respondió de manera recíproca con la salida del embajador boliviano.

Aramayo señaló que la iniciativa de restablecer la representación diplomática forma parte del acercamiento impulsado por el presidente Rodrigo Paz desde noviembre de 2025. Esta semana, el canciller encabezó una misión oficial a Washington, donde participó en la Critical Minerals Ministerial 2026, un foro del Departamento de Estado de EE. UU. sobre minerales estratégicos.

Durante la visita, Aramayo se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio y con el subsecretario Christopher Landau, con quienes trató la cooperación bilateral. Según la oficina de Landau, ambos encuentros reafirmaron el interés de Estados Unidos en fortalecer los lazos con Bolivia y reconocieron el liderazgo del presidente Paz en la región.

El canciller también destacó que el gobierno boliviano buscará un acercamiento similar con Chile, país con el que no mantiene embajadores desde 1978 por la disputa histórica sobre el acceso al mar. Aramayo afirmó que el diálogo será posible sin renunciar al reclamo histórico de una salida soberana al océano Pacífico.

Durante los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce, Bolivia fortaleció relaciones con China, Rusia, Venezuela y Cuba, mientras reducía la interacción con las potencias occidentales. Ahora, el Ejecutivo busca diversificar sus alianzas y reactivar vínculos diplomáticos estratégicos con Estados Unidos y otros países de la región.