
Este martes, el dólar paralelo en Bolivia registró una caída significativa, ubicándose en Bs 9,80 en Santa Cruz y Bs 9,50 en Cochabamba, mientras que en plataformas digitales de referencia rondaba los Bs 10 para la compra y Bs 9,96 para la venta. En los puntos tradicionales de cambio de la ciudad, como la Plaza 24 de Septiembre y el mercado Mutualista, la cotización cayó por debajo de los Bs 10 antes del mediodía.
Para el economista Marcelo Rocha, varios factores se combinan para explicar este descenso. La llegada de un nuevo gobierno y la apertura hacia la inversión extranjera han generado expectativas positivas entre los actores económicos. A esto se suma la liberación de dólares que se mantenían guardados como reserva y un leve aumento en las exportaciones nacionales.
“El mensaje del presidente Rodrigo Paz sobre apertura económica ha generado confianza y modificado las decisiones de quienes mantenían dólares guardados, evitando así mayores pérdidas”, señala Rocha. Además, la reducción en la demanda de dólares para importaciones y la competencia en los precios de productos importados también han contribuido a la baja.
La participación del país con organismos financieros internacionales, como la CAF y el BID, ha fortalecido la disponibilidad de divisas. La CAF, por ejemplo, comprometió hasta 3.100 millones de dólares para proyectos de desarrollo 2025-2030, con un porcentaje disponible a corto plazo, lo que refuerza la liquidez y estabiliza la moneda nacional.
Otro elemento clave es el comportamiento del público. Muchos vendedores de dólares optan por liquidar sus reservas antes de que el precio baje aún más, siguiendo expectativas de corto plazo. Asimismo, la leve recuperación de las exportaciones y la menor presión por importaciones de combustibles han aumentado la oferta de divisas.
De cara al futuro, Rocha advierte que la cotización podría estabilizarse cerca de los Bs 10, aunque la eliminación progresiva de subsidios a los combustibles podría provocar nuevos ajustes al alza. “El mercado muestra un equilibrio momentáneo, pero cualquier cambio en políticas económicas puede modificar rápidamente esta tendencia”, concluye.
FUENTE: EL DEBER







