El expresidente Evo Morales reapareció públicamente luego de conocerse la decisión del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) que anuló la condena de diez años de prisión contra Jeanine Áñez por el caso Golpe II, y ordenó su inmediata liberación. En un mensaje difundido por redes sociales, Morales exigió “justicia verdadera” y garantías para poder asistir al acto de posesión del presidente electo Rodrigo Paz Pereira en La Paz.

“Soy víctima desde hace mucho tiempo de una persecución política y judicial cargada de racismo, odio y violencia. No busco impunidad, solo justicia”, escribió el exmandatario, quien aseguró que enfrenta un sistema que opera con motivaciones políticas.

Morales sostuvo que “existe un consorcio de jueces y fiscales” que habría preparado una condena en su contra por razones ideológicas y étnicas. En ese sentido, pidió al TSJ demostrar independencia y aplicar el principio de presunción de inocencia en todos los casos.

El líder cocalero también aprovechó su pronunciamiento para cuestionar la falta de imparcialidad en la justicia boliviana, recordando que varios procesos iniciados en su contra continúan abiertos sin avances concretos.

La liberación de Áñez reavivó el debate sobre la utilización política del sistema judicial. Meses atrás, el exministro de Justicia Iván Lima reconoció que el juicio por el caso Senkata —parte del proceso conocido como “Golpe II”— fue impulsado “por el capricho” de Morales, a quien sectores opositores señalan como responsable de una persecución contra quienes participaron en las movilizaciones de 2019.

Con este nuevo escenario, el fallo del TSJ y las declaraciones de Morales vuelven a poner en el centro del debate la independencia judicial y el clima político que marcará el inicio del nuevo gobierno.