Acondicionó un un pequeño taller de soldadura en su casa en Santa Cruz, el emprendedor Rimer Zapata encontró un propósito que cambió su vida: fabricar andadores y carritos adaptados para niños con discapacidad. Su iniciativa, conocida en redes sociales, ha llegado a inspirar a familias de todo el país.

“Todo comenzó cuando unos padres vinieron a pedirme un andador para su hijo. Desde ese momento, nuestra vida cambió y decidimos dedicar nuestro tiempo a ayudar a los niños que más lo necesitan”, contó Zapata.

El proyecto nació de manera artesanal, reutilizando bicicletas, andadores y otros materiales en desuso, transformándolos en dispositivos adaptados a las necesidades de cada niño. Actualmente, Zapata y su equipo han entregado 15 andadores y trabajan en 53 más que estarán listos a fines de noviembre. Cada unidad es construida con la ayuda de fisioterapeutas que asesoran sobre comodidad y funcionalidad.

El trabajo se sostiene gracias a la solidaridad de la ciudadanía, que aporta materiales como fierros, pintura, lijas, cuerinas, esponjas, cochecitos o bicicletitas en desuso. “Todo lo hacemos gratis y con amor, porque nos parece injusto que se lucre con estos dispositivos que los niños necesitan urgentemente”, explicó Zapata.

El taller de Rimer se ha convertido en un centro de esperanza: familias de La Paz, Cochabamba y otros departamentos han viajado para recibir un andador, y la demanda continúa creciendo. “A veces siento impotencia porque no podemos llegar a todos al mismo tiempo. Por eso quiero capacitar a más personas en distintas regiones para replicar esta iniciativa”, señaló.

Zapata hace un llamado a las autoridades y a la ciudadanía: “Si algún concejal, institución o líder solidario quiere unirse, será bienvenido. Cada ayuda permite que más niños puedan recibir un andador y mejorar su calidad de vida”.

Para colaborar, se puede contactar a Rimer Zapata al número 78025320, en Avenida Piraí, entre 4to y 5to anillo. Todo aporte, desde materiales reciclables hasta mano de obra voluntaria, es valioso para continuar la labor.

El compromiso de Zapata trasciende lo material: es un acto de amor y justicia social. Su historia demuestra que con creatividad, solidaridad y pasión, es posible transformar simples materiales en esperanza y sonrisas para quienes más lo necesitan.