Con el 54,5% de los votos, Rodrigo Paz Pereira, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), se convirtió en el nuevo presidente de Bolivia, dejando atrás a Jorge Tuto Quiroga, quien alcanzó el 45,5%. La segunda vuelta electoral cerró un ciclo de expectativas y tensiones, marcando un punto de inflexión en la política boliviana tras más de dos décadas dominadas por el Movimiento al Socialismo (MAS).

En su primera reacción tras los resultados, Paz llamó a superar las divisiones políticas y enfatizó la importancia de trabajar juntos por el país. “Este momento nos invita a construir puentes y a unir esfuerzos para enfrentar los retos que tenemos por delante”, afirmó, subrayando que su victoria no es un triunfo individual, sino de toda la ciudadanía que busca cambio y estabilidad.

Su compañero de fórmula, Edman Lara, quien se destacó por su lucha contra la corrupción y su compromiso con la transparencia, fue señalado como un pilar clave de la campaña, reforzando la promesa de un gobierno comprometido con la justicia y la institucionalidad.

Paz asumirá la presidencia el 8 de noviembre de 2025, con la tarea de enfrentar problemas económicos significativos, como la inflación y la escasez de combustibles, así como de impulsar reformas institucionales y políticas de inclusión social.

Expertos políticos coinciden en que el éxito de su gobierno dependerá de su capacidad para generar consensos, integrar diversas fuerzas políticas y mantener un diálogo constante con la sociedad, en un contexto marcado por expectativas de renovación y cambios profundos.