
La tensión social en el municipio de Yapacaní escaló este martes luego de que comunarios de la Faja Norte ingresaran por la fuerza a las plantas petroleras Sirari y Boquerón, en medio de un conflicto con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La medida se ejecutó tras romper candados en ambas instalaciones, mientras se agota el plazo de 24 horas que los dirigentes habían fijado para obtener respuestas a sus demandas.
En paralelo, otro grupo de pobladores mantiene una vigilia en la planta Yapacaní, aunque hasta el mediodía no se había producido el ingreso a sus instalaciones. Sin embargo, los dirigentes advierten que, de no instalarse una mesa de diálogo en la zona durante las próximas horas, procederán al cierre definitivo de las válvulas, lo que podría afectar el suministro de hidrocarburos.
Entre las principales demandas de los comunarios se encuentra la mejora en el abastecimiento de diésel, así como el cumplimiento de compromisos previos por parte de la estatal petrolera, los cuales —según denuncian— no han sido honrados.
“Hemos solicitado que las autoridades lleguen a la zona petrolera, pero no tenemos respuesta. Mientras tanto, las empresas ya están facturando para retirar combustible”, declaró Severino Gómez, presidente del comité pro camino. El dirigente también expresó el malestar de las bases, indicando que se han realizado gestiones en Santa Cruz sin obtener resultados concretos. “Ellos deben bajar a los pozos para reunirse. Ya no vamos a ir a perder tiempo y dinero”, agregó.
El conflicto, que comenzó con movilizaciones y bloqueos en las rutas de acceso, ha tomado un nuevo rumbo con la ocupación de infraestructuras estratégicas, elevando el riesgo de interrupción en la distribución de combustibles.







