
Un informe oficial presentado este martes reveló que francotiradores se encontraban atrincherados en casamatas improvisadas en la localidad de Llallagua, con el objetivo de abrir fuego contra los efectivos policiales encargados de despejar los bloqueos. Según detalló el jefe policial a cargo del operativo, los tiradores eligieron estratégicamente cuatro puntos clave para maximizar su campo de visión y control sobre la zona.
El primer punto ofrecía una visión generalizada de toda la localidad de Llallagua, permitiendo al francotirador observar y cubrir un amplio sector. El segundo sitio estaba orientado al control de los accesos y rutas que conectan con Huanuni, mientras que el tercero también mantenía un control permanente sobre áreas críticas de tránsito. El cuarto punto se encontraba en una ubicación “estratégica”, desde donde, de acuerdo con las pericias de balística, era posible realizar disparos efectivos a una distancia de hasta 200 metros.
De acuerdo con el reporte, en cada uno de estos lugares los francotiradores construyeron trincheras camufladas para evitar ser detectados, lo que les proporcionaba una cobertura ideal para operar con eficiencia. “En esos lugares se construyeron ese tipo de trincheras. Para no ser visibles ante cualquier persona, era camuflado y, por supuesto, era una cobertura perfecta para realizar estos disparos de una manera eficiente”, indicó el jefe policial Sossa.
La presencia de estos francotiradores y la sofisticación de sus posiciones refuerzan la gravedad de la situación en Llallagua y la complejidad de las operaciones para restablecer el libre tránsito en la región.
Los ataques contra los uniformados ya habrían sido planificados ya que en los lugares donde se habrían encontrado los francotiradores se halló restos de comida y agua.
Durante los hechos de violencia, cuatro efectivos policiales perdieron la vida, además de dos civiles; 203 heridos, con 108 policías, 16 profesionales en salud y 79 civiles; hubo 143 personas, entre aprehendidos y arrestados, y se secuestró casi Bs 2200.000 en posesión de los movilizados detenidos.







