
El papa Francisco declaró en su testamento final que deseaba ser enterrado en una tumba sencilla en la Basílica de Santa María la Mayor de Roma.
“La tumba debe ser en la tierra; sencilla, sin decoración particular y con la única inscripción: Franciscus”, declaró el pontífice en su testamento publicado por el Vaticano.
“Deseo que mi último viaje terrenal concluya precisamente en este antiguo santuario mariano, donde rezaba al principio y al final de cada Viaje Apostólico para encomendar con confianza mis intenciones a la Inmaculada Madre y agradecerle su dócil y maternal cuidado”, declaró.
El Vaticano, a través de un comunicado que se puede leer en su página web, ha compartido el testamento del papa Francisco, fallecido el 21 de abril de 2025 a causa de un ictus, en el que el Sumo Pontífice detalla cómo quiere que sea su funeral y dónde desea ser enterrado. Todo, como dice el documento, lo pagará un «benefactor anónimo».
«En el nombre de la Santísima Trinidad. Amén. Sintiendo que se acerca el fin de mi vida y con viva esperanza en la vida eterna, deseo expresar mi voluntad sólo respecto al lugar de mi sepultura», comienza el texto de Francisco con fecha de junio de 2022.
Y prosigue: «Siempre he confiado mi vida y mi cometido sacerdotal y episcopal a la Madre de Nuestro Señor, María Santísima. Por eso, pido que mis restos mortales descansen en espera del día de la resurrección en la Basílica de Santa María la Mayor».
«Deseo que mi último viaje terrenal concluya precisamente en este antiguo santuario donde fui a orar al inicio al final de cada viaje apostólico para confiar mis intenciones a la Madre Inmaculada y agradecerle su cuidado dócil y maternal», indica.
«El sepulcro debe estar en tierra, sencillo»
Todo, como él ha vivido tanto antes como durante su pontificado: «El sepulcro debe estar en tierra, sencillo. Sin decoración particular y con la única inscripción de ‘Franciscus'».
Además, todo el funeral lo pagará una persona anónima: «Los gastos para la preparación de mi entierro los cubrirá un benefactor que he dispuesto. He dado las instrucciones oportunas a monseñor Rolandas Makrickas».
Añadió que había gestionado los gastos de su entierro con un benefactor anónimo.
El “Interregno Papal” —el período entre la muerte de un papa y la elección de otro— comenzó con el fallecimiento de Francisco.
El camarlengo cobra protagonismo en esta etapa. Es el jefe interino del Vaticano durante el período comprendido entre la muerte o renuncia de un papa y el nombramiento del próximo líder de la Iglesia católica.
Su función es “confirmar oficialmente la muerte del papa”, redactar el certificado de defunción, sellar su dormitorio y estudiar y realizar los preparativos funerarios.
Los cardenales deben decidir ahora la fecha exacta del funeral y, posteriormente, el inicio del cónclave. Sin embargo, gran parte del calendario está predeterminado; la muerte del papa dio inicio a nueve días de luto conocidos como los novendiales, y el papa debe ser enterrado entre el cuarto y el sexto día después de su fallecimiento.
Mientras tanto, el papa será colocado en un ataúd, tras lo cual permanecerá en capilla ardiente durante varios días hasta el funeral.
Al finalizar el luto, se celebrará una gran misa funeral en San Pedro. Este es un evento históricamente de gran magnitud, al que se espera la asistencia de dignatarios de todo el mundo. Al funeral de Juan Pablo II asistieron el entonces presidente George W. Bush y sus dos predecesores, Bill Clinton y George H.W. Bush. Donald Trump dijo que aún no sabe si va a asistir.
CNN EN ESPAÑOL







