Siete de los nueve departamentos de Bolivia sufren ya la fuerte sequía y la falta de lluvias que asolan nuestro país donde, según las autoridades, ya hay más de 200.000 familias afectadas.
La situación ha puesto en riesgo el acceso al agua y el abastecimiento de alimentos, principalmente en las regiones andinas, donde la producción agrícola se pierde y el ganado muere por esta crisis hídrica agravada por el cambio climático.
En los últimos cinco años, la cantidad de lluvia caída en Bolivia disminuyó un 28%, pasando de 9.941 anuales en 2018 a 7.192 milímetros en 2022, según un último informe del Instituto Nacional de Estadística (INE). Entre enero y agosto de este año, han caído 4.882 milímetros de precipitaciones, según el mismo informe.







