
Cada 10 de septiembre, el pueblo cruceño celebra con orgullo el Día de la Mujer Cruceña, una fecha destinada a honrar el esfuerzo, la valentía y el legado de aquellas mujeres que han sido protagonistas en la historia de Santa Cruz. Este día no solo reconoce a las mujeres que han destacado en distintos ámbitos, sino que también tiene un profundo valor simbólico, pues recuerda a una figura histórica fundamental: la doctora Elffy Albrecht Ibáñez, primera abogada de Santa Cruz y defensora incansable de los derechos de su pueblo.
Elffy Albrecht nació un 10 de septiembre de 1914, y dedicó su vida a la educación, el derecho y la lucha cívica. Fue fundadora de la Unión Femenina Cruceña en 1957, organización que más adelante se convertiría en el Comité Cívico Femenino, con un papel destacado en los movimientos sociales del departamento. Gracias a su liderazgo y compromiso, se convirtió en una referente para muchas generaciones de mujeres cruceñas que hoy siguen abriendo caminos en la política, la ciencia, la cultura y la defensa de los derechos humanos.
Este día fue oficialmente instituido mediante la Ley Departamental N.º 324, promulgada el 15 de marzo de 2024, con el fin de visibilizar el aporte de las mujeres en la historia y en la construcción del presente y futuro de Santa Cruz. Desde entonces, cada año se llevan a cabo actos conmemorativos, homenajes, foros y reconocimientos a mujeres destacadas, como una manera de seguir fortaleciendo su rol en la sociedad.
El monumento a Elffy Albrecht, ubicado en la intersección de las avenidas Monseñor Rivero, Uruguay y Cañoto, en Santa Cruz, se ha convertido en un símbolo de esta celebración. Allí se reúnen autoridades, organizaciones y ciudadanos para rendir homenaje no solo a ella, sino a todas las mujeres que han luchado por el bienestar y el progreso del departamento.
Conmemorar el Día de la Mujer Cruceña es también una oportunidad para reflexionar sobre los desafíos que aún enfrentan muchas mujeres en cuanto a igualdad de derechos, acceso a oportunidades y participación en la vida pública. Es un llamado a continuar trabajando por una sociedad más justa, donde las mujeres sean reconocidas, escuchadas y respetadas en todos los espacios.







